martes, 28 de febrero de 2012

. . . cambios, una historia sin final.

Estamos en tiempos de cambios, de muchos cambios.
Nuestras situaciones varían del día a la noche, con una rapidez, que dan vértigo.
Situaciones donde la palabra "fijo" se ha sustituido por "miedo". 
Miedo a perder todo aquello que parecía ya conseguido y ahora se nos mueve bajo nuestros pies. 
Miedo a perder la seguridad que sentíamos, falsa a todas luces.
Miedo a convivir con unos parámetros distintos a los hasta ahora establecidos.
Y sobre todo miedo, a no saber salir de esta nueva situación, quizás porque no está en nuestras manos, o tal vez sí, pero como tal no lo sentimos. 
Se nos habla de los mercados económicos, de si una determinada agencia nos ha bajado tantos puntos en una lista.
¿Quiénes son? ¿Quiénes son los dueños de esos mercados, de esas empresas que se dedican a valorar si a este país o aquel otro se les baja la nota, (ya que de momento aquí nadie sube)? 
¿Qué intereses se están protegiendo?
¿Qué sucede?
¿En manos de quiénes estamos dentro y fuera?
Es una situación extraña, donde todos somos unos simples peones, manejados, por unos hilos invisibles. Y cuando hablamos de esto, todos hacemos una reflexión parecida ¿quiénes son? es más ¿dónde están físicamente? y ¿por qué son tan influyentes en la toma de decisiones de quienes nos gobiernan?
¿Habrá alguien que nos diga claramente lo que todos deseamos saber? O acaso también esos están tan dirigidos como nosotros y ni ellos saben hasta cuando, ni como vamos a salir de esta situación.
Mientras, pasan los días, las semanas y los meses, y la gran nube de la nada nos va invadiendo cada vez más. Y se va llevando muchas de nuestras ilusiones y esperanzas, convirtiéndose, en una historia interminable, donde el final está por ser escrito.